jueves, 10 de noviembre de 2016

Buscando la mejor hamburguesería de Valladolid (XXXIII): El Trovador

Nuestra última parada, hasta el momento, buscando la mejor hamburguesería, nos llevó hasta El Trovador, un gastrobar, aunque a mi me sigue pareciendo un bar normal, que nos pilla bastante bien de casa. Lo de gastrobar viene, creo, porque se pueden encargar unas degustaciones de tapas bastante trabajadas en principio, aunque también puede ser porque últimamente mola más llamarse gastrobar. El local en sí, como decíamos, parece un bar de lo más normal y cuenta con unas pocas mesas donde poder comer/cenar.

En cuanto a las hamburguesas, no es que disponga de mucha variedad, ni se necesita en un bar, pero nos llamaron la atención las especialidades de "buey", lo que fue motivo suficiente para la visita de rigor.



Empezamos con la Hamburguesa de buey 100%, nombre currado donde los haya, que lleva junto a la carne: lechuga, tomate, cebolla, salsa americana y queso semicurado de cabra.

La pedimos poco hecha, pero nuestra petición se quedó en limbo y la carne era ideal para las embarazadas. Por suerte, o más bien debido a que la carne no era mala, pudimos sacarle bastante sabor. El pan fue uno de los puntos fuertes al ser de calidad y estar bastante bueno, además de tener la suficiente consistencia como para no romperse. La salsa americana está muy vista pero me sigue gustando, y el queso de cabra aportó su punto sin acaparlo todo. El precio de esta hamburguesa es de 5,50 €.



La otra especialidad es a la que se hace más propaganda: la Especial Gourmet de Buey, que lleva 200g de carne 100% de buey, mozarella de buffala, hojas verdes, cebolla morada confitada, moras en vino y chimichurri casero.

Idénticas observaciones a la anterior en cuanto a la carne y al pan. Mi mayor sorpresa estuvo en las moras, ya que las otras ocasiones en las que había moras, o similar, como ingrediente, el resultado nunca fue satisfactorio, cosa que aquí no pasó, principalmente por el agradable sabor dulce que proporcionaban. Todo ello, junto a la mozarella, resultó en una hamburguesa muy buena (hubiera sido excelente si la carne hubiera estado poco hecha como pedimos) que tiene un precio de 5,70€.

Se hubiera agradecido que hubiesen dejado caer alguna patata frita en el plato, pero en general es una buena idea acercarse a este gastrobar a comer una hamburguesa, o llevársela para casa, que también se puede hacer. El servicio fue correcto, aunque me dio la impresión de que tardaron mucho en servirnos la cena.


domingo, 23 de octubre de 2016

Especial "Japandolid": Taberna Wabi Sabi

Esta entrada debería haber estado realizada hace año y medio, pero como se me estropeó el móvil y me desaparecieron las fotos, he tenido la oportunidad de visitarlo en varias ocasiones, siendo la última vez con familia incluida (es decir padres y suegra de mi hermano) con ciertas reticencias al sushi, con lo que los miembros de Gourmets en Acción buscamos un menú que, siendo muy japonés, buscase productos que fuesen apetecibles a todos los paladares.

Antes que nada, hablar un poco de la taberna Wabi Sabi. El local está dividido en dos plantas: la de arriba para picoteo (por cierto, impagable el póster japonés de Harry el Sucio)  y la de abajo para el restaurante. Quizás la parte del restaurante no tenga ese aspecto tan exclusivo que puedan tener el Nippon o el Suite 22, pero una de las cosas que más gustan son los peces de origami que cuelgan del techo.

Bueno pues sin más dilación pasemos al menú:



Empezamos con un clásico que suele gustar tanto a los aficionados a la comida japonesa como a los que no: Gyozas. Las de la foto superior son las de cerdo e iban fritas, mientras que abajo son las típicas de pollo al vapor. Fue un plato muy agradecido por todos los comensales,aunque las preferidas fueron las de pollo. De los seis que estábamos cinco habíamos podido probar las maravillosas gyozas de Lou en Tokio, que se han convertido en el Gold Standard,y éstas pasaban con nota alta.


Pasando al apartado de sushi, uno de nuestros preferidos es el Nigiri Tamago. Como su propio nombre indica es un Nigiri de huevo de codorniz al que le añaden un poco de trufa. Si no te gusta el sushi, este lo podrás comer sin problemas. Una muestra de sushi "tonto" pero magnífico en su ejecución.


Otro sushi que suele gustar a los que no aprecian esta forma culinaria son los tempurizados. En este caso fuimos con un Maki Panko, que es un tempurizado de anguila con tempura en panko (más conocido como pan japonés). Una magnífica pieza muy apreciada por los neófitos que no da la sensación de "pescado crudo" que alguna gente aborrece y una pieza apreciable a aquéllos que gustan del estilo japonés.


Dentro del apartado de los "sushi fusión" me sorprendieron con dos piezas que no había probado: Los nigiris de Vieira al pesto y los de Salmón flambeado. El que más me sorprendió fue el de Vieira, aunque los dos estaban a un gran nivel. Es muy de agradecer este tipo de platos que me retrotraen a los magníficos sushis de autor del Miyama, del Doki Doki o del Inari. Pasan con muy buena nota.


Si hay algo del menú por el que vuelvo una y otra vez al Wabi Sabi es, sin duda, por el Okonomiyaki. Este plato conocido como "pizza japonesa" (aunque se asemeja más a una tortilla) suele gustar bastante al que cree que lo japonés es sólo sushi. En la versión de Wabi Sabi se incluye como ingredientes fuertes el bacon y las gambas. Comerlo lo lleva a uno de vuelta al Nishiki Warai de Kyoto o al Ginza Lion Akihabara de Tokio. Lo único que echo de menos, la plancha caliente y las paletas. Vuelvo a decir que es de agradecer un sitio en Valladolid con Okonomiyaki y, desde este blog, retamos a la gente de cocina del Wabi Sabi a realizar más variantes de este plato; estamos dispuestos a probar lo que se les ocurra.


Una clásica tempura de verduras que no destacaba respecto a otras tempuras que hayamos probado pero que, sin duda, estaba bastante bien. Los que más agradecieron este plato fueron los comensales menos aficionados a este estilo de cocina que suele gustar a todo el mundo. He de decir que cuando tomé la foto se había comido la mitad del plato, así que la imagen es un poco pobre.


El ebi-frie con mayonesa al wasabi es la interpretación japonesa de la "gamba con gabardina", eso sí, con un rebozado mucho más fino. Lo que sorprende de este plato es la mayonesa al wasabi, que da un punto picante pero sin abrasar el paladar, lo que lo hace aún más suculento.

En cuanto a los postres:


Un muy buen coulant de chocolate que, por suerte, no era excesivamente amargo, lo cual agradecí.


Una simpática tempura de plátano con helado que estaba francamente bien.


Unas sabrosas Gyozas crujientes de manzana, o la reinterpretación de la tarta de manzana con helado.


Y, como colofón, unos mochis de cheese cake donde hasta los adornos de tierra y las setas son comestibles. Este postre siempre llama mucho la atención por su presentación, siendo los mochis bastante buenos.

El servicio fue bastante ágil (aunque te advierten que el Okonomiyaki tarda 20 minutos en hacerse) aunque se despistaron un poco a la hora de la cuenta y tardaron un poco más, pero nada que empañase la estupenda comida.

Y, como marca de la casa, ponemos la minuta:

Como se puede ver, salimos a menos de 25€ por cabeza, lo que es un buen precio para un japonés.

En definitiva, el Wabi Sabi es el restaurante japonés del que no saldrá con hambre la persona que no le gusta la comida japonesa (o eso cree si por comida japonesa sólo ve sushi y sashimi).

Ficha:

Taberna Wabi Sabi
C/ Comedias (esquina Plaza Martí y Monsó)
47001 Valladolid
Tlf: 98353233
Web: www.tabernawabisabi.es
Una cosa muy buena que tienen es que las reservas de mesa se pueden hacer por Internet y ofrecen productos para llevar.

Lo mejor: El Okonomiyaki y el nigiri tamago.
Lo menos bueno: Sus tartares no son de los mejores (y qué más da teniendo el Okonomiyaki).
Precio: 25€ por persona

Especial Japandolid


viernes, 21 de octubre de 2016

Buscando la mejor hamburguesería de Valladolid (XXXII): El Gachy

Aunque la cosa esté un tanto parada últimamente seguimos con nuestra búsqueda, que en esta ocasión nos llevó hasta Aldeamayor de San Martín para visitar El Gachy, al que resulta muy fácil llegar ya que está a tiro de piedra desde la autovía Valladolid-Segovia.

El local separa la zona de la barra de la parte de las mesas donde se comen los hamburguesas u otros platos de la carta como raciones, pizzas y perritos, que por cierto tenían muy buena pinta, por lo que resulta mucho más agradable comer si el bar está lleno.



Como no podía ser de otra manera, probamos la Hamburguesa Especial Gachy, que lleva lechuga, tomate, cebolla, beicon, queso y huevo. No tardé en liarla porque ya al primer mordisco la yema se me desparramó por la mano y el plato, aunque tuve suerte al conseguir no mancharme la ropa. En fin, centrémonos en la hamburguesa. Me pareció algo escasa de carne, que pese a no ser casera tenía buen sabor. El resto de ingredientes estaban bastante bien ya que parecían bastante frescos, destacando el huevo ya que estaba muy rico. Si acaso, el beicon pasó demasiado de puntillas, un hecho bastante habitual ya que suele quedar tapado por el sabor de los otros elementos. El pan, muy bien también, aguantó sin partirse hasta el final. Hubiera agradecido que hubieran añadido unas patatas fritas, pero supongo que esperan que si alguien las quiere, se las pedirá aparte.

En definitiva, la hamburguesa está rica y su precio está muy bien, ya que varía entre los 3 euros de la más sencilla a los 4,20 de la especial. En lo que respecta al servicio, me pareció algo serio al principio, pero no tardaron en demostrar que no les cuesta sonreír y hacer que la gente se sienta como en casa. 

viernes, 2 de septiembre de 2016

HQ International Food - Valladolid

Todo empezó un viernes en el que salimos a tomar unas cervezas tranquilamente con unos amigos, cuando una cosa llevó a la otra y decidimos ir a probar algún restaurante nuevo. Nos comentaron que había un restaurante de comida internacional en su calle que probaron hace tiempo, y aunque la experiencia pudo haber sido mejor, sí tenía algunas cosas que podría merecer la pena probar. Con sólo decirme lo de la comida internacional ya me tenían ganado, pero conseguí no mostrar todo mi entusiasmo para no parecer el enfermo que puedo llegar a ser.



Como aperitivo cortesía de la casa nos sirvieron un Salmorejo presentado como si fuese una lata de conservas. Una presentación original y un contenido fresco y rico.



Para compartir pedimos un Tartar de atún rojo que estaba francamente bueno.



Igual no pega demasiado para verano, pero no pude evitar pedir un Ramen que estaba riquísimo. Diferente a los que probamos en nuestro viaje a Japón, en cuanto a complejidad principalmente, pero muy bueno a su manera.



Los Tacos de carrillera con mole de Veracruz fueron el ejemplo perfecto de que no siempre es necesario usar mil ingredientes para hacer un gran plato. Estaban impresionantes y hubieran sido lo mejor de la noche si no hubiera habido tantas cosas buenas.



Las hamburguesas tenían buena pinta sobre el papel, así que pedimos una Bull Burguer que está hecha a base de rabo de toro, acompañada por queso (no recuerdo el tipo) y panceta. Una hamburguesa deliciosa que además cuenta con un pan casero que suma más puntos.



Por probar otra hamburguesa pedimos la Spiegelei Burguer, que lleva carne de ternera gallega, queso cheddar, beicon, huevo, cebolla crujiente y salsa curryketchup. Como tenemos nuestras taras, la principal razón para pedir esta hamburguesa fue la salsa curryketchup ya que ese nombre nos llamaba mucho la atención (como se lo comentamos, nos trajeron un cuenco de esa salsa aparte). ¿Y la hamburguesa qué tal? Pues muy buena, en la línea de lo probado anteriormente.




Todo hasta el momento tenía muy buena nota, pero para terminar la jornada había que comprobar si los postres pasaban el corte. Para empezar pedimos el Bombón de chocolate blanco, coco y mango. No, no me he confundido y he puesto unas fotos que no corresponden. Este "huevo" es el bombón: la cáscara es el chocolate blanco, la clara el coco y la yema el mango. Por decirlo en.... (contando con los dedos) 5 palabras: ES-PEC-TA-CU-LAR.



También pedimos el Bizcocho de queso azul con helado de chocolate blanco. Espera, espera, ¿bizcocho de qué?. Así, con toda la confusión nos quedamos al oírlo, ya teníamos elección asegurada. ¿Y no será que lo que sabe a queso azul es el helado?. Pues no, es el bizcocho. Un suave sabor a queso para que nadie se asuste más un buen helado, completaron otro gran postre.



Ya que estábamos metidos en el tema postreril, pedimos también la Carrot Cake con espuma de chocolate blanco. Estaba muy buena también, pero habiendo probado primero los otros dos postres...



Quedamos muy satisfechos con el precio que pagamos, ya que salimos a menos de 25€ por cabeza, lo que hace una excelente relación calidad/precio. La comida, como creo haber dejado claro a lo largo de esta entrada, nos encantó, pero si hay algo que puedo resaltar por encima de todo fue la atención que recibimos. La pareja con la que íbamos llevaba una niña pequeña, y aunque estuvo un buen rato jugando en la zona infantil de la que dispone el restaurante, cuando se sentó con nosotros recibió un gran trato por parte de los camareros: ella ya había cenado, pero le pusieron un pequeño cuenco con patatas fritas, a lo que hay que añadir que le dieron unas hojas y unas pinturas para que estuviera entretenida y luego le enseñaron la cocina... sin palabras.

Con esta comida, atención y precio, es seguro que iremos a probar otras cosas de la carta que también tenían buena pinta.

Si hay algo que creo que deben mejorar es (creo) su visibilidad. He pasado montones de veces por Macías Picavea pero no me había fijado en este restaurante, y he hablado con más gente en la misma situación. Algo para empezar podría ser un cartel llamativo en el exterior. Bueno, yo qué sé, tampoco es precisamente mi especialidad.


Ficha:

Restaurante HQ International Food
c/ Macías Picavea, 7
47003 Valladolid
Tlf: 983 18 12 99
Facebook: HQ International Food


Lo mejor: la atención, aunque sin menospreciar a toda la comida en general
Lo menos bueno: por decir algo, creo que el restaurante necesita darse más a conocer
Precio: 20-25€

viernes, 26 de agosto de 2016

Restaurante El Mirador de El Goloso - Madrid

Esto va a ser una entrada atípica en este blog, ya que fui al restaurante El Mirador de El Goloso una semana en compañía de un amigo, y justo una semana después repetimos con más gente para que lo probaran, así que he tenido que hacer un 2x1.

El restaurante se encuentra en la carretera de Colmenar Viejo, con lo que el coche es indispensable, y cuenta con una amplia terraza que se puede cerrar si el tiempo no acompaña. Con el verano que ha habido en Madrid, lo que era seguro es que pasábamos de comer dentro, así que nos acomodamos en la terraza dispuestos a llenar el buche. Ignoro si tiene buenas vistas ya que en ambas ocasiones llegamos ya de noche.



Empezamos con una ración de Pulpo a la plancha que estaba bastante buena. El pulpo estaba en su punto, por lo menos para los que no somos expertos en el tema, pero las patatas eran mejorables. Sí me gustó una salsa, tal vez de frambuesa, que acompañaba a la escarola.



Seguimos con el Tartar de atún rojo de Almadraba que también estaba rico. Los hemos probado mejores, pero no desentona como entrante.



Como plato principal nos decidimos por el Sapito, o rape pequeño, que no estaba en carta pero que nos recomendaron. No me va demasiado el rape, pero éste no estaba mal. Si acaso, me supo un pelín seco, pero tampoco fue una tragedia. Correcto.



De postre probamos una Filloa con nata que estaba espectacular, tanto en el relleno como en la nata de acompañamiento.



En esta primera cena para dos personas salimos a 55€ por cabeza, pero como no nos cortamos en nada, la relación calidad/precio no estuvo mal del todo. Quiero decir, es bastante dinero, pero comiendo pulpo, tartar de atún rojo... no espero pagar 30 €.

Como comentaba al principio, apenas una semana después volvimos para repetir, aunque en este caso fuimos 5 personas.



Repetimos con el pulpo como primer entrante, aunque me dio la sensación de que salió mejor el de la primera visita. En cualquier caso, fue bien recibido.



En esta ocasión cambiamos el tartar por el Tataki de atún rojo. No estaba mal, pero eché en falta algo más de sabor.



Como la otra vez fuimos a por pescado, esta vez tocaba calmar nuestras ansias carnívoras (qué novedad) y pedimos el Chuletón de vaca. Una ración bien generosa de carne bastante rica al punto perfecto, tal y como se puede ver en la foto.



Por otra parte, nos intrigaron con una "carne sorpresa" y tontos curiosos como somos, teníamos que probarla sí o sí. La sorpresa en cuestión era Chuleta de ternera blanca de Guadarrama, y la verdad es que de sabor estaba buenísima, superando incluso al chuletón de vaca. Sin duda fue una sorpresa agradable.



De postre cayó por un lado la típica Tarta al whisky, de la que no creo que haga falta comentar nada.



Probamos también el Carpaccio de piña con helado de nata que estaba impresionante. Lo que fue escoger un postre diferente por mera curiosidad no nos pudo salir mejor. Quién me iba a decir a mi que la piña con nata iba a saber tan bien.



Como tanta novedad había hecho añicos esa cosa que usamos por cerebro, pedimos el Sorbete de limón al cava para que las cosas volvieran a su cauce. ¿De sabor? Bien, pero sin tirar la casa por la ventana.



Siendo un grupo de cinco, el precio se ajustó y salimos por poco más de 45€ por persona.

La atención en ambas visitas fue muy diferente. Si en la primera, aunque no estuvimos mal si que nos sentimos algo olvidados hacia el final de la cena, en parte porque sólo había dos camareros ese día, en la segunda no pudimos estar más a gusto. Entre que había más personal y que la mesa estaba más centrada, la atención fue excelente.

Como valoración final del restaurante, si bien es cierto que no podría considerarlo uno de mis restaurantes de cabecera, me parece una buena elección si se quiere probar un sitio diferente.


Ficha:

Restaurante El mirador de El Goloso
Carretera Colmenar Viejo, Km 17,500, Salida 18
28770 Madrid
Tlf: 91 734 14 90
Web: El Mirador de El Goloso


Lo mejor: la carne, sobre todo la chuleta
Lo menos bueno: esperaba algo más del tataki
Precio: 50€

lunes, 8 de agosto de 2016

Restaurante Reginella - Madrid

Siguiendo otra de las excelentes recomendaciones de mi prima, fuimos a cenar al restaurante italiano Reginella que se encuentra cerca de Nuevos Ministerios. Ella no lo había probado, pero diciéndonos que a una amiga suya italiana le gusta ir allí, ya teníamos toda la información que necesitábamos.

El local no es muy grande, y llama la atención que la disposición de las mesas tendría una forma de U, quedando una barra en el medio con dos camareros (tal vez los dueños) donde también está el horno para las pizzas.



Somos gente de costumbres, y al ver el Carpaccio di carne, que supongo que no necesita traducción, tuvimos claro qué tomaríamos de entrante. Según la carta, el queso eran virutas de Parmesano, y o bien en italiano viruta significa otra cosa, o no tenían el rallador a mano. Tonterías aparte, la carne, que era solomillo de ternera, estaba muy buena, al igual que el queso. Como "pega" diremos que tenía demasiada rúcula para nuestro gusto.



Empezamos probando los Rigatoni al ragú Napoletano que, hablando en plata, es pasta con tomate y carne. Un plato básico donde los haya pero muy bueno gracias al sabor de la carne y una cocción perfecta de la pasta. Probablemente no lo repetiría porque visto como hacen las cosas en este restaurante, merece la pena probar algo más complejo.



La otra pasta que comimos fueron los Pennette a la norcina, que se preparan con nata, champiñones, longaniza y aceite de trufa. Lo primero, tenemos que decir que agradecimos no leer nada parecido a carbonara a la hora de hacer pasta con nata. En cuanto al sabor... nos emocionamos. Uno de los mejores platos de pasta que he probado, si no el mejor. Por mucho que escribiera me quedaría corto.



Si el carpaccio es un fijo en los entrantes, la Panna Cotta no lo es menos en los postres, y si encima es tan buena como ésta, no cambiaremos de costumbre a corto plazo.



Un buen Limoncello tras el postre es algo que siempre se agradece.



Salimos muy satisfechos ya que todo salió perfecto. La comida fue excelente, incluyendo el punto de cocción de la pasta y el trato de los camareros nos hizo sentirnos como en casa, y el precio, de poco más de 25€por persona, está muy bien para el nivel del restaurante. Por poner dos pegas, minúsculas eso sí, hubiera agradecido un poquito más de cantidad en los platos de pasta, y me hubiera gustado que tuvieran cervezas italianas. Si en un thai te sirven Singha y en un chino, Tsingtao, me cuesta entender lo difícil que resulta encontrar un restaurante italiano con cervezas del país.


Ficha:

Restaurante Reginella
c/ Modesto Lafuente, 76
28003 Madrid
Tlf: 91 070 35 72
Web: Reginella


Lo mejor: los Pennette a la norcina
Lo menos bueno: las ganas de haber probado cinco platos más.
Precio: 25€

jueves, 4 de agosto de 2016

Cervecería Mad Brewing - Madrid

Un domingo de verano tras un sábado durísimo, pocas ganas de ponernos a cocinar y un amigo con el que quedar a comer, fueron las razones por las que nos pusimos a buscar un sitio que no estuviera muy lejos, que estuviera abierto y que fuera económico. Con estas restricciones alguien mencionó un lugar que me habían recomendado para tomar unas cervezas: el Mad Brewing, que en lugar de ser el típico restaurante, se trata de una fábrica de cerveza artesana que se encuentra escondida en un callejón de la calle Julián Camarillo, cerca de Ciudad Lineal.

Al ser una cervecería la carta es pequeña, pero esta llena de cosas que te obligarán a preguntar al camarero, como en el caso del cucurucho de escombros. 



Nosotros empezamos por el Cucurucho de pipas, que en realidad eran camarones. Correctos sin más, fueron una ración aceptable.





El plato fuerte fue el Tomahawk, que es una chuleta de vaca de 1,7 kg que venía acompañada por verduras y patatas.

Iremos por partes: las verduras y las patatas fueron normales, aunque estaban algo mejor las patatas. En cuanto a la carne... me cuesta creer que fueran 1,7 kg, eso o tengo problemas calculando a ojo las cantidades, cosa que tampoco quiero descartar. He comido piezas de carne, también con hueso, un poquito más pequeñas que eran de 1 kilo. No sé si el hueso en este caso pesaba mucho, pero me parece que la diferencia es muy grande. Creo que hubiera podido yo solo con ella, y si fueran 2 kilos, seguro que no. La carne en sí estaba bastante buena. Lógicamente las hemos comido mejores, pero no creo que sea el objetivo del Mad Brewing poner algo a la altura de El Capricho. Ya por último, hay que decir que esta pieza cuesta ni más ni menos que 100€, y para nosotros no está justificado por ninguna parte.



De postre pedimos la Tarta de cerveza stout y eso sí que fue un acierto. Demasiado chocolate para mi gusto, pero la gente que lo aprecie más disfrutará de lo lindo.



Siendo 5 personas salimos a unos 27€, que no es mucho teniendo en cuenta donde solemos ir, pero aquí no parece ser una buena relación calidad-precio.

Nuestra valoración global es que es un sitio excelente para tomarte unas cervezas, que están buenísimas, y si acaso unas raciones, pero no para venir a comer. En cuanto al servicio, los camareros que nos atendieron nos gustaron bastante, y eso que tenían bastante jaleo ese día.


Ficha:

Mad Brewing
c/ Julián Camarillo, 19
28037 Madrid
Tlf: 914 402 395
Web: Mad Brewing


Lo mejor: la cerveza
Lo menos bueno: mejor no comer a la carta
Precio: 25-30€