Mostrando entradas con la etiqueta Cocina moderna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cocina moderna. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de enero de 2015

Especial "Japandolid": Restaurante Suite 22

Bueno, creo que llevo un montón de tiempo en el dique seco de publicaciones (Javier me lleva la delantera con mucho) así que voy a darle con ganas ya que tengo un poco de tiempo libre.

De momento voy a empezar con un especial al que he llamado "Japandolid" o restaurantes con cocina japonesa en Valladolid y del primero que voy a hablar es del Suite 22.

El Suite 22 es el restaurante que ocupa el espacio dejado por el mítico "Germán", donde servían el mejor "Steak Tartar" que haya probado jamás. Eso sí, hay que decir que el Suite 22 no se queda atrás, apostando por una cocina más moderna y con un sushi fusión bastante interesante.

Antes de empezar el menú suelen servir una pequeña tapa que varía según la ocasión.




Por ejemplo está tapa de atún rojo y mango que estaba bastante buena o esos agradables pimientos picantes con jamón y queso cremoso.



En cuanto al Sushi que sirven sin duda tiene mucho de fusión: se tienen piezas más tradicionales como los gunkan de atún picante, nigiris clásicos, makis de verduras o uno de los más típicos como el California roll, por otra parte se pueden saborear nigiris de Wagyu, makis de foie o uno de los más curiosos ejemplares de este sushi fusión:


Este es el llamado "Japón Ibérico", que fue la tapa a concurso de pinchos de Valladolid del Suite 22. Como se puede ver el pescado ni se huele: es un maki de cerdo ibérico con jamón, base de tomate en plan "tomáquet". Sorprendente mezcla que funciona a las mil maravillas.


Otro clásico del local es el tartar de atún. Otra de las delicias con las que nos obsequia este restaurante.


La prueba del último día que acudí nos arriesgamos con una tempura de langostinos, maracuyá y mayonesa japonesa que nos dejó bastante satisfechos, aunque ya habíamos probado otras tempuras de su carta.


Por último, y como muestra de su cocina menos oriental, tenemos un magnífico risotto de boletus estilo Suite 22, el cual me hace añorar el que tomábamos en "La despensa del Príncipe", estando éste del Suite 22 casi a la par del del mítico restaurante de Fuensaldaña.

En cuanto a los postres se tira de originalidad:





Postres como ese "Desayuno continental": mezcla de varias espumas y cremas que simulan huevo, zumo de naranja y café con leche. También ese "chocolate oro" para fans del cacao, el cremoso de queso o el coulant de chocolate y sorbete de mango. Una buena forma para acabar la comida.

El servicio es aceptable y si quieres cenar un sábado por la noche es recomendable la reserva porque suele llenarse. Para mi gusto, un sitio al que me suele gustar volver.

Ficha:
Restaurante Suite 22
Calle Fray Luis de León 22
47002 Valladolid.
Tlf: 983 20 15 34

Precio: Ronda entre los 25-30 € según lo que se pida.

Lo mejor: A mí me encanta el "Japón Ibérico"
Lo menos bueno: Quizá flojea en algún postre pero nada que merezca tenerse en cuenta.

Especial Japandolid






jueves, 31 de julio de 2014

Taberna Origen - Madrid

¡Por fin volvemos a nuestro objetivo de darnos un buen homenaje!

Atrapados en el calor madrileño de julio, visitamos la Taberna Origen, que se encuentra en el mismo local donde estaba el , para comprobar si las buenas críticas que habíamos leído, se correspondían con la realidad nuestra opinión.

El local apenas ha cambiado con respecto al Mû, o eso nos dio la sensación, y las pocas mesas de las que dispone (creo que 8), siguen siendo altas, acompañadas de sus correspondientes taburetes. El tipo de comida también es similar, aunque lógicamente la carta es diferente.



Como aperitivo en lo que nos tomábamos una caña, nos pusieron esta tapita de tortilla. Estaba bien, no una maravilla, pero ayudaba a hacer la espera más corta.



Habiendo un steak tartar en carta, y a buen precio, no tuvimos muchas dudas en pedir una ración. Estaba bastante sabroso, pero los hemos comido mejores. En ningún caso se trata de una mala elección, ya que es una ración generosa (para ser steak tartar) que sólo vale 15 €. Venía acompañado por unas patatas fritas muy ligeras.



Las croquetas cremosas de carabineros estaban espectaculares. Eran ciertamente cremosas, y el sabor a carabineros nos hizo arrepentirnos de sólo haber pedido media ración. Pero bueno, es algo que había que hacer si queríamos probar varios platos. Las patatas paja que las acompañaban, al igual que las que venían con otros platos, estaban incompresiblemente frías, así que tuvimos que pasar de ellas.



Las burguer mini meat estaban muy buenas. No es que yo sea muy complicado de contentar con las mini hamburguesas, pero cuando hay ingredientes de calidad, los resultados suelen acompañar.



El tartar de atún con helado de aguacate no me dejó tan satisfecho. El tartar estaba rico, pero la salsa que tenía encima, dejaba un regusto como a quemado que empañaba el resultado final. La cantidad es pequeña porque lo pedimos en formato tapa.



Por último, pedimos una mini burguer de sepia, rúcula y ali-oli de yuzu que estaba riquísima. Un plato original, en el que la sepia, como protagonista principal, estaba tierna y tenía un gran sabor.

Nos gustó la experiencia en este restaurante. Los platos, en general, están disponibles en tamaño ración, media ración o tapa, con lo que se pueden probar cosas distintas sin acabar excesivamente lleno. La comida, salvo algún matiz, es bastante buena y el servicio es rápido, con lo que este restaurante se convierte en una buena opción para hacer un plan distinto.


Ficha:

Taberna Origen
C/ Juan Álvarez Mendizábal, 44
28008 Madrid
Tlf: 912 240 559
Web: Taberna Origen


Lo mejor: Las croquetas cremosas de carabineros
Lo menos bueno: las patatas fritas paja que acompañaban a los platos
Precio: 20€ por persona

sábado, 21 de diciembre de 2013

Un extraño viaje gastronómico a Bilbao: Bascook

¿Y ahora fusión?

Siguiendo con mi periplo en tierras vascas y después de unos agradecidos pinchos, pasamos a la comida moderna del Bascook, local en el que te sirven comida vegetariana, vasca más tradicional y comida más moderna.

La seña de identidad se empieza a ver en la misma carta:
¡Extra, extra! ¡La pitanza espera!
La carta viene impresa en un periódico donde, aparte de los platos, se encuentran varios artículos relacionados con el restaurante.

En cuanto al vino:
Fresquito.
Un blanco llamado Menade para una comida que iba a ser ligera (no por escasez sino porque no había un hambre atroz).

Veamos la comanda.

Siempre acabas picando.
Una tapita en forma de aceitunas aliñadas (y qué ricas que estaban las condenadas).

En este restaurante, todos escucharán tu crujido
Atentos al nombre: Guacamoleyuzu, cangrejo crujiente y palomitas de gamba a la gallega. Un plato donde se combinan el guacamole y esa especie de arroz inflado (creo que eran las gambas) que hacían sonar el plato (sí, sí, el plato SONABA como los petazetas). Una rara mezcla de sabores que era muy agradable al paladar.

Que pase la siguiente y sabrosa rareza.
Vamos a decirlo sin que me atragante: Socarrat de bull, carpaccio de cigalas+chicharrón de alitas fritas. Otra mezcla imposible de carne y marisco que conseguía ser bastante armónico y delicioso.

Versión Cyberpunk de los huevos con chorizo
El tercer plato: Wan Tan de garbanzos y sobrasada + huevos de casería + migas de piparras. Otro delicioso bocado. Sí, parece una sofisticación de los huevos con chorizo de toda la vida, pero hay que probarlos. Los garbanzos del Wan Tan rebajaban el gusto graso de la sobrasada y otra mezcla difícil de ver se convertía en una delicia.

Ojo que los postres no se quedan atrás:

¿La ginebra es Martin Miller? Que si me das Larios te la tomas tú
Gin tonic helado, gominolas tónica-plata y muesli crujiente de canela. Nunca un postre de gin tonic había sabido tanto a Gin tonic, y esas gominolillas de tónica eran muy graciosas.

Aunque no se lo crea uno, eso es un tiramisú
Tiramisú helado, migas de sable y té matcha con mascarpone tostado. Parece escaso, pero era bastante contundente. De gusto rico.

¿A que no lo repites sin coger aire?
El postre más celebrado: Daifuku de violetas en piña, aceite de oliva y helado de coco. Efectivamente sabía a todo esto: a las violetas (igualitos que los caramelos), la piña que envolvía a las violetas, las esferificaciones de aceite y el helado de coco. Todo ello, otra vez con un equilibrio perfecto.

En definitiva, una comida que repetiría. No es el típico engañabobos de comida moderna, sino que todo resultaba sabroso sin ser especialmente caro. El local es algo a destacar, según me comentaron es un almacén de sal rehabilitado, y le han dado un aspecto de bodega la mar de bonito. Típico restaurante para llevar a la pareja o intento de conquista, con satisfacción garantizada (lo del "final feliz" corre de vuestra cuenta).

Ficha: 

Bascook.
C/ Barroeta Aldamar 8
48001 Bilbao
Tlfn: 944 00 99 77
www.bascook.com

Lo mejor: El daifuku de violetas.
Lo menos bueno: Cuesta encontrarlo.
Precio: medio (estamos hablando de cocina moderna, no de pinchos).
A destacar: La comida en general y el local.


jueves, 12 de diciembre de 2013

Restaurante Mu - Madrid

Buscando un sitio nuevo donde comer, estuvimos buscando en internet un sitio con buenas críticas y acabamos dando con el . Se trata de un bar donde preparan una serie de pinchos muy bien presentados con unos productos de calidad.

 El local es pequeño y eso puede hacer que esté lleno, pero tuvimos suerte y nos pudimos instalar cómodamente en una de las mesas altas que tienen. Tras estudiar la pizarra con la carta, nos apetecía pedirnos todo pero, aunque somos unos tragones, conseguimos parecer una gente normal.


Empezamos con el salmorejo. Aunque echamos en falta algo de huevo o jamón, estaba muy rico y cremoso.



A continuación un ceviche de lubina. Impresionante, nos quedamos con ganas de más, pero no pudo ser porque teníamos que probar más cosas.



El solomillo de buey era algo que era difícil que fallara, sobre todo si, como en este caso, el género es de buena calidad.



Seguimos con el steak tartar. Una de las especialidades de este restaurante que hará las delicias de cualquier comensal. No es mucho más pequeño que otros que he probado, pero el precio sí lo es. Imprescindible para mi próxima visita.



La mini-hamburguesa de buey me conquistó directamente con su presentación, pero si además, el sabor está a la altura...



La carrillera también tenía muy buena pinta, pero en este caso, no me pareció que estuviera al nivel de pinchos anteriores. Como tampoco soy un gran fan, no voy a poner más pegas.



La entraña posiblemente fue lo más flojo de la comida. Tal vez el nivel de los platos anteriores la dejó en segundo plano, pero a mi me resultó un tanto sosa.



De postre pedimos una panna cotta que, nada más verla, nos dejó boquiabiertos. Mitad nata, mitad melocotón, con un acompañamiento de helado de maracuyá, nos dejó un gran recuerdo de este restaurante.

He leído comentarios ensalzando los cócteles, pero no tuvimos tiempo para más.

No quiero terminar la entrada sin reconocer el gran trabajo del personal. Muy simpáticos y atentos. La comida no sale rápida de la cocina, pero es lo que pasa cuando se hacen obras maestras en miniatura.


Ficha:


c/ Juan Álvarez de Mendizábal 44
28008  Madrid
Tlf: 91 253 70 80
Web: 

Lo mejor: El steak tartar
Lo menos bueno: en determinados días es difícil hacerse un hueco
Precio: 20-25 € por persona (y eso que pedimos bastantes pinchos)