jueves, 20 de febrero de 2014

Restaurante Txirimiri - Madrid

El Txirimiri es un restaurante que tiene tres establecimientos en Madrid, que se caracteriza por tener unos pinchos excepcionales.

El único local que he visitado, eso sí, en numerosas ocasiones, es el situado en la calle General Díaz Porlier, cerca de la parada de metro Diego de León. Se trata de un sitio pequeño en el que se puede comer en la parte de arriba en alguna de las pequeñas barras que dispone, o en la parte de abajo, donde tiene unas pocas mesas.

Para no alargarme demasiado, porque estoy empezando a tener hambre, vamos a empezar con lo importante.


Larga vida a los que preparan esta maravilla

Para aquellas personas que disfrutan con una tortilla jugosa, éste es su pincho. Para mi es, sin duda, la mejor que he probado. Si la comes sin cubiertos, prepárate para que se escurra. Me resulta imposible venir aquí sin pedirla.

Hamburguesa Unai

Aunque no se distinga a simple vista en la foto, ésto es una hamburguesa. Se trata de la hamburguesa Unai en tempura con salsa de boletus. Te quedas un poco decepcionado la primera vez que la ves, pero en cuanto la hueles y la pruebas, todas las dudas desaparecen.


Nuestro gran amigo el buey hace su aparición

Como no puede faltar nuestra ración de carne, elegimos el pincho de solomillo de buey con cebolla caramelizada y pimientos del piquillo. La carne es excelente, así que no creo que sea necesario comentar mucho más.


No son precisamente las croquetas de tu madre

¿Hay mucha gente dispuesta a decir que no a unas croquetas de boletus, trufa y jamón? Nosotros, desde luego, no estamos en ese grupo, y si alguien lo está, pero prueba estas croquetas, no volverá a estarlo.



El primero de los risottos que se pueden comer aquí, es este risotto negro de langostinos, sepia y cilantro. Depende de la temporada en la que se vaya, pueden no tenerlo, así que casi mejor no arriesgarse y probarlo.


 

Ya que hemos entrado en este tema, otra gran opción es el risotto de setas con foie y Pedro Ximénez. Tanto éste como el anterior no parecen raciones muy grandes, pero según las estás disfrutando, no tardas en cambiar de opinión. No soy capaz de decidir cual me gusta más.



Como, aunque pueda parecerlo, no estamos en nómina de este restaurante, tenemos que reconocer que encontramos un pincho sin el que hubiéramos sobrevivido. Estos gajos de patata con queso raclette y trufa, no dejan de ser unas patatas con salsa de queso, que, todo hay que reconocerlo, están bien, pero personalmente muy por debajo del resto de cosas que probamos.



Yo no soy muy aficionado a comer marisco por la pereza que me da pelarlo, pero este pincho de bogavante con espárragos y pil pil de ajetes me lo pone muy fácil y encima está riquísimo. Desgraciadamente es uno de los pinchos que no siempre se pueden encontrar.


Una segunda parte de buey siempre es buena

El tataki de buey fue otro gran descubrimiento de nuestra última visita. En este caso, la imagen lo dice todo. Ha entrado en nuestra lista de favoritos por méritos propios.



Sí, la foto está bien puesta. La primera ensalada en una de mis entradas. La pedimos hace tiempo por probar algo diferente y nos conquistó. La ensalada clásica del Txirimiri tiene lechuga, rúcula, tomates asados, nueces y queso de cabra sepultado bajo toda la verdura. Espero que no me quiten el carnet de carnívoro por haber cambiado momentáneamente de menú.



Champiñones "Asier" con langostinos, ajitos y vino blanco: unos champiñones jugosos y sabrosos y unos langostinos que no iban a la zaga, combinan perfectamente para formar otro gran pincho.



Como tampoco podía faltar la pasta, se pueden pedir unos raviolis de boletus con aroma de trufa. Imprescindible el pan para dejar el plato reluciente.



Éste pincho sólo lo podía probar con mi hermano, así que aprovechando una visita, nos pedimos el bacalao en tempura. Se puede definir como una especie de buñuelo de bacalao muy suave con una salsa impresionante. Tenía curiosidad por probarlo, pero nunca pensé que iba a estar tan bueno.



El tatín de manzana con helado es uno de los pocos postres que hemos pedido, ya que normalmente nos apetecen tantos pinchos que no tenemos ganas de mucho más. La parte de la manzana estaba muy rica, destacando la capa de bizcocho que tenía por encima. El helado de vainilla y el reguero de dulce de leche son el acompañamiento perfecto.

Esto ha sido el resumen de nuestras tres últimas visitas al Txirimiri (mucho hay que comer para probarlo todo en una visita). Prácticamente todo lo que he probado me parece magnífico, y el precio resulta bastante bueno, por lo que se lo recomiendo a la gente que esté buscando algo menos habitual, sin que acabe doliendo la cartera.



Ficha:

Txirimiri
c/ General Díaz Porlier 91
28006  Madrid
Tlf: 91 401 43 45
Web: Txirimiri

Lo mejor: Sin desmerecer el resto de pinchos, la tortilla me emociona.
Lo menos bueno: el local es pequeño, así que igual hay que pelear por un hueco en una barra.
Precio: 20-25 € por persona.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Restaurante Villagodio - Madrid

Teniendo en cuenta cómo está el mundo laboral últimamente, no debería sorprender que de vez en cuando necesitemos pegarnos un pequeño homenaje un día laborable, cuando en el trabajo el único homenaje posible es que puedas mantener tu puesto.

Una vez llorado un poco, vayamos a lo realmente importante: la comida. El Villagodio es un restaurante céntrico de Madrid, situado cerca de la fuente de Neptuno, cuya especialidad es la carne a la piedra. Siendo así el restaurante, era cuestión de tiempo la visita obligada.

Una cosa que me sorprendió nada más llegar, es que lo primero que hay que hacer es subir un tramo de escaleras para, a continuación, bajar un tramo bastante más grande. Tras este gran "ejercicio", se llega a un bonito salón donde procederemos a llenar la tripa.


 

Para empezar pedimos un surtido de setas a la crema. La crema estaba muy buena y si consigues no abrasarte la lengua como me pasó a mi por impaciente, disfrutarás de un gran entrante.


 

Las gambas langostineras a la sal son otro buen entrante si no se es un gran gourmet de este marisco. A mi me supieron ricas, pero un gallego que vino con nosotros se quedó bastante frío con ellas.




 

Una de nuestras elecciones como plato principal fue el que da el nombre al restaurante: el Villagodio. Un buen plato de carne para hacer a la piedra. Salimos muy satisfechos con este plato ya que ningún trozo tenía desperdicio, y porque, pese a lo que se ve en la foto, encontramos todavía más de carne debajo de las patatas.


 

El otro segundo fue el entrecot con salsa de pimienta. La carne era correcta, pero la salsa que llevaba te hacía olvidar sus defectos y disfrutar de sus virtudes.


 

La tarta de queso al horno era casera, pero a mi personalmente no me convenció, pero el compañero que la pidió dijo que estaba buena, aunque tampoco nada del otro mundo.


 

El flan casero, afortunadamente, sí me convenció. El toque de la nata, como siempre, me parece un acierto.

Y hasta quí llegó nuestra visita. Llegamos un poco tarde, cuando casi toda la gente se empezaba a marchar, pero el trato fue en todo momento correcto. Me apunto este sitio para volver en otra ocasión.


Ficha:

Villagodio
c/ San Agustín 6
28014  Madrid
Tlf: 91 369 2921
Web: Villagodio

Lo mejor: la carne a la piedra
Lo menos bueno: para mi gusto, la carta es un poco corta
Precio: 35 € por persona

jueves, 6 de febrero de 2014

Restaurante Maribel - Sacramenia

Hacía tiempo que quería hacer esta entrada ya que, el Restaurante Maribel sirve el, a mi parecer, mejor lechazo que he probado.

Situado en la pequeña localidad de Sacramenia, en la provincia de Segovia, lo primero que llama la atención al entrar en el restaurante, es que primero se pasa por la carnicería antes de llegar al comedor.



Si sales con hambre siempre puedes llevarte algo para casa

El comedor no es demasiado grande, pero está bien aprovechado y en lo que te sientas a la mesa, ya te va entrando hambre según vas viendo circular comida hacia el resto de comensales.



Una hogaza de pan como ésta nos espera en la mesa y raro es que alguien no la pruebe antes de que tomen nota.




A este restaurante se viene a comer lechazo, lo que hace que la lista de entrantes sea bien corta y destinada a picar un poco antes del plato fuerte. En nuestro pedimos chorizo frito y queso.

Ambos entrantes son correctos e ideales para acompañar el pan y la ración es adecuada para no llenarnos demasiado antes del plato principal.




 Y por fin llega el momento esperado: el lechazo. Como toda persona habituada a esta delicia, los únicos ingredientes son el lechazo, agua y sal. Si acaso se puede servir una ensalada como acompañamiento, pero las patatas (principalmente si están en la misma fuente) sobran.
Ya he dicho al principio que considero el lechazo de aquí como el mejor que he probado, así que poco más puedo comentar, salvo que se me hace la boca agua al ver las fotos.

Tras el festival de carne, ya sólo queda degustar alguno de los postres caseros que sirven.


El flan está bastante logrado y la ración es generosa.



 La copa de chocolate blanco (con unos trocitos de plátano) para los amantes de lo dulce.



La tarta de arándanos estaba buena, pero puede que un peldaño por debajo de los otros postres que probamos.



 Y por último la tarta sorpresa. Un clásico de este restaurante. Es como una tarta de queso y una apuesta segura para terminar.



Con los cafés sirven unas pastas que se hacen en el pueblo. Están buenísimas, y si alguien está demasiado lleno para acabar con todas, te las puedes llevar para casa en un tupper.

 La atención en el restaurante es correcta y bastante rápida, así que es difícil encontrar alguna pega a la visita.


Ficha:

Maribel
Plaza Mayor 3C
40237 Sacramenia (Segovia)
Tlf: 921 527058
Web: Maribel

Lo mejor: el mejor lechazo que hemos probado
Lo menos bueno: nada que destacar
Precio: 30 € por persona

martes, 4 de febrero de 2014

Buscando la mejor hamburguesería de Valladolid (I): La Torre de Suso

Este último sábado, ante la imposibilidad de ir a comer en nuestro plan habitual, pero por lo menos poder llenar el estómago, fuimos a uno de las hamburgueserías con mejor cartel últimamente en Valladolid: La Torre de Suso.

No es el típico lugar donde tienen 50 formas de servir la hamburguesa. Aquí se pide "la hamburguesa" y punto.

Tras un rato de espera en lo que nos tomábamos una caña y unos torreznos (bastante ricos por cierto), hizo su entrada la protagonista de la tarde.

Aprende McDonalds

No se trata de una hamburguesa especialmente grande, pero tiene un sabor espectacular. No me atrevo a decir si es por la calidad de la carne, que es excelente, o por la salsa que usan, pero el resultado no deja indiferente a nadie. Las patatas que la acompañaban tenían otra salsa que hizo que dejara el cuenco impecable.

No es barato, 7,5 euros la hamburguesa, pero sin duda es una de las mejores hamburguesas que he tenido la suerte de probar.

Ficha:
La Torre de Suso
c/ San Luis 12
47002 Valladolid
Tfn: 672 690 856

viernes, 17 de enero de 2014

Restaurante Mamma Juana - Madrid

En lo que decidíamos dónde cenar esta última noche de Reyes, recordamos este pequeño restaurante italiano, que ya habíamos probado hace un tiempo, pero del que no había podido hacer una entrada. Como no queríamos desaprovechar la ocasión de matar dos pájaros de un tiro, sobre todo el del hambre, nos dispusimos a afrontar una cena tranquila.



Como entrante pedimos el Risotto con seppie nero (arroz negro con chipirones y salsa alioli). En un primer momento parecía estar bueno, pero sin más. Afortunadamente, según lo fuimos comiendo, el sabor acabó resultando más y más agradable, hasta el punto de sentir pena cuando se acabó el plato.



En los segundos, pedimos dos platos a compartir. El primero fue la típica pizza Capricciosa. Masa fina y sin escatimar lo más mínimo en los ingredientes, consigue dejarme plenamente satisfecho.



El otro segundo es una de las principales razones por las que volvimos a este restaurante: Dolce Vita de trufa blanca y hongos boletus. Puede parecer un plato pequeño, pero esta pasta rellena es mucho más contundente de lo que parece. El sabor no se queda atrás y se disfruta del primer al último bocado.



Por si no fuera suficiente con la excelente comida que habíamos disfrutado, nos aguardaba una pequeña sorpresa para el postre. La Panna Cotta que pedimos de postre estaba deliciosa, tenía un tamaño bastante razonable, y su precio no es tan alto como suele ser habitual.

Ya que estamos resaltando las virtudes de este restaurante, no nos podemos olvidar de la rapidez del servicio. El tiempo entre plato y plato es realmente corto y en un abrir y cerrar de ojos, uno está saliendo del local con el estómago realmente satisfecho.


Ficha:

Mamma Juana
c/ Alcalá 423
28027  Madrid
Tlf: 91 741 19 81
Web: Mamma Juana

Lo mejor: La pasta rellena deja sin palabras
Lo menos bueno: puede que debiera haber más tipos de pasta
Precio: 20 € por persona

sábado, 21 de diciembre de 2013

Un extraño viaje gastronómico a Bilbao: Bascook

¿Y ahora fusión?

Siguiendo con mi periplo en tierras vascas y después de unos agradecidos pinchos, pasamos a la comida moderna del Bascook, local en el que te sirven comida vegetariana, vasca más tradicional y comida más moderna.

La seña de identidad se empieza a ver en la misma carta:
¡Extra, extra! ¡La pitanza espera!
La carta viene impresa en un periódico donde, aparte de los platos, se encuentran varios artículos relacionados con el restaurante.

En cuanto al vino:
Fresquito.
Un blanco llamado Menade para una comida que iba a ser ligera (no por escasez sino porque no había un hambre atroz).

Veamos la comanda.

Siempre acabas picando.
Una tapita en forma de aceitunas aliñadas (y qué ricas que estaban las condenadas).

En este restaurante, todos escucharán tu crujido
Atentos al nombre: Guacamoleyuzu, cangrejo crujiente y palomitas de gamba a la gallega. Un plato donde se combinan el guacamole y esa especie de arroz inflado (creo que eran las gambas) que hacían sonar el plato (sí, sí, el plato SONABA como los petazetas). Una rara mezcla de sabores que era muy agradable al paladar.

Que pase la siguiente y sabrosa rareza.
Vamos a decirlo sin que me atragante: Socarrat de bull, carpaccio de cigalas+chicharrón de alitas fritas. Otra mezcla imposible de carne y marisco que conseguía ser bastante armónico y delicioso.

Versión Cyberpunk de los huevos con chorizo
El tercer plato: Wan Tan de garbanzos y sobrasada + huevos de casería + migas de piparras. Otro delicioso bocado. Sí, parece una sofisticación de los huevos con chorizo de toda la vida, pero hay que probarlos. Los garbanzos del Wan Tan rebajaban el gusto graso de la sobrasada y otra mezcla difícil de ver se convertía en una delicia.

Ojo que los postres no se quedan atrás:

¿La ginebra es Martin Miller? Que si me das Larios te la tomas tú
Gin tonic helado, gominolas tónica-plata y muesli crujiente de canela. Nunca un postre de gin tonic había sabido tanto a Gin tonic, y esas gominolillas de tónica eran muy graciosas.

Aunque no se lo crea uno, eso es un tiramisú
Tiramisú helado, migas de sable y té matcha con mascarpone tostado. Parece escaso, pero era bastante contundente. De gusto rico.

¿A que no lo repites sin coger aire?
El postre más celebrado: Daifuku de violetas en piña, aceite de oliva y helado de coco. Efectivamente sabía a todo esto: a las violetas (igualitos que los caramelos), la piña que envolvía a las violetas, las esferificaciones de aceite y el helado de coco. Todo ello, otra vez con un equilibrio perfecto.

En definitiva, una comida que repetiría. No es el típico engañabobos de comida moderna, sino que todo resultaba sabroso sin ser especialmente caro. El local es algo a destacar, según me comentaron es un almacén de sal rehabilitado, y le han dado un aspecto de bodega la mar de bonito. Típico restaurante para llevar a la pareja o intento de conquista, con satisfacción garantizada (lo del "final feliz" corre de vuestra cuenta).

Ficha: 

Bascook.
C/ Barroeta Aldamar 8
48001 Bilbao
Tlfn: 944 00 99 77
www.bascook.com

Lo mejor: El daifuku de violetas.
Lo menos bueno: Cuesta encontrarlo.
Precio: medio (estamos hablando de cocina moderna, no de pinchos).
A destacar: La comida en general y el local.


Un extraño viaje gastronómico a Bilbao: Sumo Sushi y Ultramarinos Japonés



"Cómo me voy a poner" dice el tipo de la bolsa.

A finales de Octubre tuve la oportunidad de ir a Bilbao a casa de unos amigos (gracias Santi y Ana) para hacerles una visita (y, de paso, ponerme las botas). Lo que no me imaginaba es que la comida iba a ser de todo menos lo típico vasco.

Mi llegada a Bilbao y cena fue comida para llevar de este local llamado Sumo, un sitio que pasará por ser de los mejores en sushi que he tenido la posibilidad de probar.

Pequeña tablita variada
Esta primera tabla es una bandeja de sushi variado que cambia según el día. Este tenía nigiri de salmón, bacalao y langostino, varios Temaki, como el Candy Candy (sí, el de color rosa) el Yoru y otros (la mayoría con nombres anime como el Mazinger, Naruto, Hot Totoro y otros), aparte de unos makis.

Ríete de tu selección, Ferrero Rocher.
Esta bandeja es ya al gusto del consumidor, con sushi de anguila, nigiri de vieira y otros dos que no recuerdo ahora mismo.

Qué verde era mi valle (o mi mar).
La ensalada Goma Wakame es todo alga. Estaba muy bien para neutralizar el gusto del sushi y poder disfrutar del siguiente.

Yo pensaba que lo que picaba eran las medusas y no el calamar.
Esta otra ensalada es la Sumo, más conocida como la de calamar picante. Tremendamente sabrosa (y no muy picante) era un gran acompañamiento para las bandejas.

Y de postre:
Croquetitas dulces, dulces croquetitas.
Mochis de nata y fresa. Eran como una tarta de queso con fresas deconstruida y convertida en pequeñas pelotitas. Delicioso para terminar.

Según he podido saber, esta empresa tiene sucursales en Bilbao, San Sebastián y, recientemente, han abierto una en Madrid. La atención es magnífica y los dependientes tienen la paciencia de un santo para explicarte las diferentes variedades y de la composición de las diferentes piezas. 

Y se puede pedir por internet y te lo llevan a casa por pedidos superiores a 15 €.

Ficha:

Sumo
C/ Ledesma 5 y Ldo. Poza 39
Bilbao
Tlfn: 944 416 144

Lo mejor: El sushi.
Lo menos bueno: Que no me queda ninguno cerca.
Precio: Medio (depende de lo que pidas y de la cantidad).
A destacar: Uno que comí con cangrejo que estaba espectacular.