miércoles, 28 de octubre de 2015

Restaurante La Cantina - Valladolid

Últimamente andamos un poco parados, pero como por temas personales andamos liados y cuando comemos fuera lo hacemos en sitios ya conocidos... bueno, que como seguramente a nadie le interesa esta parte, vamos a ponernos serios.

Tras haber resuelto uno de los múltiples asuntos que tenemos pendientes, quisimos darnos un homenaje en condiciones, y como al pasar por la Plaza Mayor nos acordamos de que nos habían dicho que en el restaurante La Cantina se comía bastante bien, dejamos así nuestra hoja de ruta establecida.

Nos acomodaron en la planta superior del restaurante desde donde hay unas bonitas vistas de la Plaza Mayor. Por lo que he leído, el sótano del restaurante es una bodega del siglo XV que debe estar bastante bien.



La carta en general tenía muy buena pinta, pero siendo sólo dos no íbamos a poder probar demasiadas cosas, así que tras mucho descartar escogimos primero la cecina de wagyu. Un plato no demasiado grande, pero que estaba buenísimo (y la cecina también, ja ja ja).



Nuestra otra elección fue el risotto de boletus que no nos defraudó en absoluto, aunque como seguidores incondicionales de este plato, muy mal se tenía que dar la cosa para que lo hiciera.

Puedo poner como pega el que nos trajeran ambos entrantes juntos, pero como uno era frío y el otro caliente, tampoco es para echarse a llorar.



El plato principal, pese a que había muy buenas alternativas, lo tuve claro desde el principio: chuletón de wagyu. Venía ya cortado y hecho al punto que habíamos pedido, aunque tal vez algo tostado de más en su parte externa. El sabor, aspecto fundamental, era delicioso. 



De postre pedimos arroz con leche, que aunque fuese casero, resultó bastante soso. Tampoco era mucha cantidad, así que los más de cinco euros que valía no están justificados.

La experiencia, sin contar el postre, fue muy satisfactoria, ya que la comida resultó muy rica y el camarero que nos atendió fue un crack. El precio, de 60€ por cabeza, se puede justificar ya que prácticamente pedimos lo más caro de la carta, más un vino de casi 50€ que no he logrado encontrar más barato en internet. Otro día más normal nos hubiera salido en torno a los 40€ por persona.



Ficha:

La Cantina
Plaza Mayor, 21
47001 Valladolid
Tlf: 983 35 81 89
Facebook: La Cantina


Lo mejor: el chuletón de wagyu
Lo menos bueno: el arroz con leche
Precio: 40-45 €

sábado, 29 de agosto de 2015

Buscando la mejor hamburguesería de Valladolid (XXV): El Cocinillas

Tras un mes de agosto bastante parados quisimos ir a cenar al restaurante El Cocinillas, situado en Puente Jardín, a meternos un tartar de atún entre pecho y espalda, pero, por cosas del verano, el cocinero estaba de vacaciones y su carta era mucho más sencilla (esto de que la gente tenga derechos me saca de quicio). No obstante, la suerte nos sonreiría ya que podían preparar hamburguesas de cuatro tipos diferentes de carne, ternera, pollo, lechazo y Kobe (wagyu), con lo que ya teníamos la excusa para hacer otro capítulo de nuestro especial.



Para ir haciendo hambre pedimos una ración de alitas mexicanas y media ración de patatas fritas. Las alitas eran grandes y estaban bastante ricas, aunque desconozco el porqué eran mexicanas ya que no encontré nada picante en ellas. Los 5,90€ que costaban estuvieron bien invertidos. Las patatas fritas, por otra parte, aunque me resultaron un pelín grasientas, estaban suficientemente bien como para que merezca la pena pedirlas. Una media ración más que generosa.



La hamburguesa de wagyu, acompañada por tomate, lechuga y cebolla, estaba impresionante. La carne estaba perfecta, poco hecha, y no merece la pena añadir ningún ingrediente más para que nada "contamine" la experiencia. El pan de mollete, ligeramente tostado, es otro excelente elemento de esta magnífica hamburguesa, que tiene un precio de 7,50€. 



Si la hamburguesa de wagyu nos pareció magnífica, la de lechazo resultó incluso mejor. En este caso el sabor de la carne es más fuerte, lo que nos permitió añadir queso para darle un toque a mayores. Esta hamburguesa nos costó 8 euros, ya que el queso eran 50 céntimos, bien pagados, más.

Lo que son las cosas: fuimos a por un tartar y acabamos descubriendo unas hamburguesas buenísimas. La calurosa tarde de verano nos permitió además disfrutarlas tranquilamente en la terraza del local. El servicio, correcto en todo momento, redondeó una muy recomendable experiencia.

martes, 4 de agosto de 2015

Restaurante La Casa Dei Pazzi - Madrid

Un domingo de verano tras un fin de semana bastante duro nos vimos atacados por el antojo de comer en un restaurante italiano. Como no había muchas fuerzas, buscamos alguno que estuviera cerca de una parada de metro de la línea 5 para ahorrarnos un posible trasbordo, con lo que en poco tiempo dimos con el restaurante La Casa Dei Pazzi, que está muy cerca del metro de Chueca.

El local es pequeño y no hay demasiada separación entre mesas, pero como éstas tienen distintas orientaciones, no existe ningún tipo de agobio.



Nuestra hoja de ruta en los restaurantes italianos siempre es la misma: un entrante, un plato de pasta y una pizza a compartir. De entrante escogimos un carpaccio de ternera que llevaba champiñones laminados, almendras tostadas y queso pecorino. En la página web ponía que su carpaccio era de pulpo, pero en el restaurante era de ternera, cosa que no nos disuadió de pedirlo (faltaría más). Estaba muy rico y daba gusto notar que todos los ingredientes tenían su cuota de protagonismo. En la parte negativa, aunque creo que sobreviviremos, a nuestro parecer el plato tenía poca carne.



Como plato de pasta pedimos paccheri dei pazzi. Yo, que nunca había probado los paccheri, me sorprendí al ver estos cilindros de pasta parecidos a los canelones pero más pequeños y más gruesos. Estaban servidos con boletus, salchicha fresca, gorgonzola y tomate seco. Al pedir el plato nuestras expectativas eran muy altas, pero los primeros bocados nos dejaron un tanto fríos. Por suerte, poco después el sabor del boletus y la salchicha empezaron a aparecer con fuerza dejando un plato de pasta la mar de bueno. Y ya que estoy con el día de quejarme por todo, hubiera preferido que no hubieran echado tanto cebollino.



Para la pizza nos decantamos por la carbonara dei pazzi, que venía con huevo, champiñones y guanciale. Como a parte de comer, esta visita tuvo su parte didáctica, aprendimos que el guanciale se podría calificar como una panceta de más nivel. Estaba deliciosa, sobre todo la parte con el huevo frito. La cantidad de ingredientes sobre la pizza fue correcta.



Ya de postre probamos el cannolo con crema de ricotta y chocolate. Este postre típico italiano sabe bien, pero yo prefiero las cosas algo más dulces.



Además del buen trato y buena comida que recibimos, el precio de la comida nos dejó perplejos. Casi 46 euros ya nos parecía buen precio, pero tras el 30% de descuento con el que fuimos se nos quedó en 34 euros que no nos costó en absoluto pagar.


Ficha:

La Casa Dei Pazzi
C/ Pelayo, 19
28004 Madrid
Tlf: 91 012 39 33 / 645 31 06 80
Web: La Casa Dei Pazzi


Lo mejor: la pizza
Lo menos bueno: no tener hambre para más
Precio: 20-25€

viernes, 31 de julio de 2015

Mesón Asador Carlos - Traspinedo

Para dar por terminada la visita de unos amigos, y limitados por el poco tiempo del que disponíamos, nos acercamos una vez más a Traspinedo para que pudieran probar unos pinchos de lechazo. Esta vez fuimos al Mesón Asador Carlos, el nuevo restaurante de los antiguos trabajadores del Mesón Molinero. Este local es nuevo y mucho más luminoso, a lo que hay que añadir su excelente comida y trato habituales.



Como contaba, no teníamos mucho tiempo, así que para no liarnos con los entrantes nos pedimos las croquetas de jamón que nos habían recomendado. Estaban perfectas: cremosas y con mucho jamón.



No podía faltar la típica ensalada para tranquilizar la conciencia tras los excesos del fin de semana. Correcta, lo que viene siendo mi opinión sobre la mayoría de ensaladas.



Los pinchos de lechazo en general estaban muy buenos, aunque algún trozo estaba más quemado de lo deseable. Nuestros invitados quedaron muy satisfechos con esta "nueva" forma de comer lechazo.



La tarta de piñones estaba espectacular, tal y como la recordaba del anterior local, excepto por el sirope de fresa. Un detalle que no me impidió disfrutarla completamente.



El flan estaba rico, pero sin más. Le hubiera alegrado un poco algo de nata por encima.



La tarta de queso sin embargo, merece la pena probarla siempre y cuando también se pida a mayores la tarta de piñones.


Al final, salimos a 25€ por persona (por entrante, tres pinchos, vino de la casa, postres y café) que teniendo en cuenta que por las prisas no comimos demasiado, es un precio normal. La actitud de los camareros es otra cosa que se ha mantenido, ya que siguen tan atentos y simpáticos como de costumbre.

Ficha:

Mesón Asador Carlos
c/ Val, 6 Bis
47330 Traspinedo (Valladolid)
Tlf: 983 68 24 49
Web: Mesón Asador Carlos


Lo mejor: los pinchos de lechazo
Lo menos bueno: nada que destacar
Precio: 25 €

miércoles, 29 de julio de 2015

Restaurante El Rancho - Ávila

No sé cuánto tiempo llevábamos diciendo que teníamos que ir Ávila a comernos un chuletón, pero por una cosa o por otra nunca salía el viaje. Supongo que por lo complicadísimo que es llegar a Ávila desde Valladolid... en fin, que de donde no hay no se puede sacar. El caso es que ya que íbamos, lo mejor era tener información de primera mano de dónde comer un buen chuletón, y preguntando a un amigo, éste nos recomendó el restaurante El Rancho, que finalmente fue por el que nos decidimos.

Llegar puede ser un lío, pero todo consiste en ir por la carretera de Ávíla-Toledo, a 2 Km. tomar el desvío de "Nuestra  Señora de Sonsoles" y dar la vuelta como para llegar a Ávila otra vez. El restaurante se encuentra a la derecha muy poco después.

El sitio, como el propio nombre del restaurante indica, es como un rancho: un edificio antiguo con decoración a juego que tiene un salón no muy grande con  las mesas muy cerca unas de otras. Ese poco espacio es lo único que molesta, ya que te acabas quedando con ganas de picar en el plato que están compartiendo al lado.



Como habíamos estado tapeando por la ciudad, de entrante sólo pedimos una ración de queso de oveja. Era un queso curado de un sabor delicioso que sirvió para además dar buena cuenta del pan.



Para acompañar la carne pedimos una ensalada... tamaño familiar. Estaba correcta, pero la pega estaba en el precio, ya que sin comentar nada hicieron un: "cuatro personas a un precio de 2,40€ la ensalada hace un total de 9,60€", dicho así con voz del programa Un, Dos, Tres. No sé, pagar casi 11 euros, con el IVA, me parece demasiado... sobre todo cuando no se advierte de ello.



El plato estrella del restaurante, capaz por sí solo de derrocar gobiernos y provocar guerras (exagerando una pizca), es el chuletón de ternera. Está hecho a la brasa, lo que lo hace más jugoso, y además consiguen dejar la carne perfecta para nuestro gusto, es decir, casi tuvimos que callar al animal para que no mugiera (evidentemente ya no exagero, es sólo que las vacas de hoy en día son unas blandengues).

En la foto no parece una pieza demasiado grande, pero en directo, cuando trajeron las tablas con los chuletones, llegamos a dudar que cupieran en la mesa. De sabor estaba espectacular, haciendo honor a esa fama que tienen los chuletones de Ávila.



Por probar un corte de carne diferente pedimos un solomillo que, lamentablemente, no tuvo ni punto de comparación con los chuletones. Para empezar, estaba un poco hecho de más, pero lo peor es que el corte no era muy bueno y tuve que pelearme con bastante "nervio". Esto me pasa por desviarme del propósito de la visita.



De postre pedimos unas natillas caseras que estaban ricas, pero en parte me dio pena meter otro sabor en mi boca que no fuera de carne.

También pedimos una tarta de queso de la que ni pude hacer foto ni la probé, pero me dijeron que estaba bien.

La única pega que le pondría a este sitio es que considero que el trato de los camareros podría ser algo mejor. No es que tengamos quejas graves, pero hubo un momento en que al abrir un camarero la puerta del salón, lo hizo con bastante fuerza y ésta golpeó con violencia la silla donde se sentaba un amigo. Pese  a lo evidente de la situación, el camarero no hizo ni el más mínimo amago de venir a disculparse. Por lo demás, fueron bastante lentos en la parte final de la comida, pero estando felices con la carne no íbamos a hacer ningún drama.



El precio, sin contar lo anecdótico de la ensalada, me pareció bastante bueno, y es que pagar 35€ por cabeza por el entrante, el vino, la carne, dos cafés y un postre, deja un buen sabor de boca.


Ficha:

Restaurante El Rancho
Carretera Ávila-Toledo, Km 2,6
05002 Ávila
Tlf: 920 22 00 02
Web: El Rancho


Lo mejor: el chuletón
Lo menos bueno: el solomillo
Precio: 35 €

lunes, 27 de julio de 2015

Restaurante Rioluz - Valladolid

Un sábado como otro cualquiera en lo que elegíamos el sitio donde ir a comer, acabamos deciéndonos por el restaurante Rioluz, situado en la plaza del Milenio, ya que la experiencia en el restaurante Aquarium, del mismo grupo, había sido muy satisfactoria.

Tienen una terraza tanto para el verano como para el invierno, pero con el calor que hacía en la calle preferimos comer dentro para no arriesgar. El local da la impresión de ser más grande desde fuera, pero por suerte, las mesas que hay dentro disfrutan de una buena separación entre ellas.



Nuestro primer entrante fueron las gambas fritas con salsa de mostaza y miel. Entre que la presentación nos gustó mucho con esa cestita de freidora, y lo ricas que estaban las gambas y la salsa, empezamos a pensar en el acierto que había supuesto venir aquí.



En su página web hablaban de lo bueno que está su tartar, así que pedimos el steak tartar con trufa negra rallada y servido en plato de hielo. Tienen un steak tartar normal, pero éste nos llamo la atención tanto por la trufa negra como por el plato de hielo. Lo preparan delante de ti, preguntando por si hay algún ingrediente que no se quiera y por el grado de picante, y te lo dan a probar antes de servirlo, con lo que cumplieron todos los requisitos que me gusta que se den. El sabor era excelente, de los mejores que he probado.



Como plato principal pedimos el chuletón de buey a la parrilla, que como el resto de los platos, estaba espectacular. Viene acompañado por unas patatas fritas caseras que no hacen sino mejorar el conjunto.



De postre pedimos por un lado un sorbete de gin tonic que estaba bastante rico.



Por otro pedimos el banoffee, que consistía en tarta de plátano, dulce de leche, nata y galleta. Teniendo dulce de leche tenía que probarlo, y pese a que mi única desconfianza estaba en la tarta de plátano, el sabor suave que ésta tenía me encantó.

Tal y como nos pasó en el Aquarium, salimos muy contentos. El local estaba semi-vacío, lo que nos garantizó una atención muy cuidada que se agradeció. Como punto negativo podríamos destacar que la carta de vinos nos pareció algo cara, aunque con suficiente variedad como para poder encontrar algo que nos pareciese razonable.



Salimos a 50 euros por persona, que puede parecer un precio alto si no se tiene en cuenta que ni el steak tartar ni el chuletón son baratos precisamente. Si a eso se le añade el otro entrante, el vino y los dos postres, la sensación cambia bastante.


Ficha:

Restaurante Rioluz
Plaza del Milenio, 1
47003 Valladolid
Tlf: 983 30 36 99 (Ext 1)
Web: Rioluz


Lo mejor: el steak tartar y la carne
Lo menos bueno: el precio de los vinos
Precio: 50 €

viernes, 24 de julio de 2015

Bodega La Sorbona - Fuensaldaña

Una vez que ya habíamos comido en la bodega La Nieta, visitar la bodega La Sorbona era obligado, así que tras la reserva de rigor puesto que no nos apetecía comer demasiado tarde, allí que nos presentamos con la esperanza de comer una buena carne.



Como entrante empezamos pidiendo unas setas a la plancha que nos dieron una impresión nada buena. Para empezar, nos las trajeron demasiado rápido y viniendo de otro salón, con lo que dio la sensación, y recalco que hablo de una sensación, que hubiese sido un plato de otra mesa que no hubieran pedido. Además, y peor aún, parecía como si hubiesen sido recalentadas en lugar de preparadas en el momento.



El otro entrante fue una ración de riñones a la plancha que tampoco triunfaron demasiado. Estaban demasiado hechos y tenían una capa de grasa a su alrededor que normalmente suele venir quitada.



Tras la decepción de los entrantes teníamos miedo del chuletón que nos íbamos a encontrar, pero por suerte pasó la fase visual con una nota muy alta, y si fue un placer verlo, comerlo fue incluso más allá, ya que estaba impresionante.



El arroz con leche casero que pedí de postre estaba bastante rico, ni demasiado espeso ni demasiado líquido.

Tras el bajón de los entrantes, encontrarnos un chuletón tan bueno fue lo que sin duda salvó la visita a este restaurante. El emplazamiento, como toda bodega que se precie, es uno de sus grandes avales, pero se puede echar todo a perder por cosas así. El servicio fue correcto, aunque en algún momento pareció ser escaso ante tanta mesa. Salimos a unos 35€ por cabeza, que habiendo pedido el clarete de la casa igual es algo elevado, pero claro, pedimos dos entrantes, chuletón, un postre y un café.


Ficha:

Bodega La Sorbona
C/ Extramuros s/n
47194 Fuensaldaña (Valladolid)
Tlf: 983 58 30 77
Web: Bodega La Sorbona


Lo mejor: la carne
Lo menos bueno: los entrantes fueron decepcionantes
Precio: 35€ por persona